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Author Topic: Extrañas Coincidencias [Felixia, Maeblung y Loupe]  (Read 1109 times)
Loupe
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« Reply #15 on: May 21, 2009, 07:30:49 PM »

Se quedo quieta, esperando al hombre que, según las palabras del mago de arma extraña, iba a matarla. No pensaba dejarse, estaba herida pero no inutilizada y pensaba salir viva de ese lugar. Se encogió, podía parecer que era por miedo, pero el objetivo era coger impulso para correr a mayor velocidad y esquivar la posible ofensiva del hombre.

Sus ojos estaban clavados en el enemigo, en el filo que sostenía... Su corazón estaba acelerado, la adrenalina llenaba de energía su cuerpo y la piel quemada amenazaba con abrirse y comenzar a sangrar. El hombre se acercaba a toda velocidad y, por instinto, antes de oír el repentino cambio de situación, comenzó a correr justo en la dirección contraria a la que el otro realizaba su maniobra.

Cuando oyó aquello, fijo su dirección hacia la gata y siguió corriendo mientras tomaba su forma humana... Esta era más pequeña y delgada, así que había menos posibilidades de que acertasen en ella. Esquivo a todos los que pudo, aguantando el dolor de sus heridas como podía: Quería vivir, necesitaba vivir.

Y no iba a hacerlo sola.

(FDI: gomen, ando justilla de inspiracion)
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« Reply #16 on: May 22, 2009, 04:15:15 PM »

Todo ocurrió muy deprisa.

Maeblung, aprovechándose de su supuesta ventaja, se dispuso a poner en marcha su estrategia, sin embargo, no contó con un detalle crucial que echó por tierra su estrategia: Tan pronto pasó de largo a la loba, el pistolero pareció perder la paciencia y dos truenos se dejaron escuchar al tiempo que un balazo le golpeaba en la espalda, el segundo le golpeó en el mismo punto, en la parte trasera del corazón, envolviéndolo en llamas y haciendo que girase un par de veces en el aire antes de caer al suelo, demasiado magullado y herido.

Había pensado lo que iba a hacer... Pero no había contado con el hecho de que aquel tipo no pensaba permitírselo: Un chasqueo por parte de la lengua del hombre fue todo lo que hubo y, entonces, su pistola dejó escapar dos disparos más, cercando a Loupe en un círculo de llamas, por supuesto, esto no la detendría, pero el leve tiempo de freno fue todo lo que el hombre necesitó para volver a centrar su arma, dirigiéndola a la loba mientras, tras la capucha, sonreía.  Sus hombres, sin embargo, parecían haberse quedado paralizados... Sólo entonces volvió a hablar.


- Menudo imbécil... Si no se hubiese intentado hacer el héroe habría sido un buen aliado. Ocupaos de él. Cortadle la cabeza. Y a la loba también.   Yo me ocuparé de la gatita, quiero ver cómo se pudre de miedo.


Y, dicho eso, dejó de apuntar a Loupe, pero cualquier posible intento de lanzarse contra él sería apartado rápidamente de su mente cuando, al instante, dos hombres portando sendas matalaguces la agarrasen del pelaje. Uno de los tipos, portando un hacha, se había dirigido a Maeblung y había puesto su pie sobre el cuello del hombre, como para evitar que dijese nada y, de paso, asfixiarlo... Maniobró con su hacha un par de veces, pero se mantuvo a la espera.

El arma del pistolero fue amartillada, puesta sobre la cabeza de Felixia. Sólo entonces el pistolero habló.


- Primero, tú... Quiero que los otros dos VEAN cómo te conviertes en cenizas. ¡Que observen el espectáculo!


Su arma hizo un click... El final de Felixia parecía estar cerca, todo estaba perdido, habían sido derrotados.

Pero, entonces, ocurrió algo.

[FDI: http://www.youtube.com/watch?v=V2_H9KZWZeA TEMA PARA AMBIENTAR ]

El sonido del disparo se escuchó pero, cuando Felixia abrió los ojos, se dio cuenta de que estaba intacta, otros gritos se escucharon en el ambiente mientras los hombres parecían desorganizarse... Y en la muñeca del pistolero, una flecha se había clavado, firme, haciendo que, aún agarrando el arma, fallase por el dolor. La fuerza que el proyectil había llevado había sido la suficiente como para desviarla, aún sin que el enemigo pudiese soltarla, una flecha firmemente disparada desde lo alto de uno de los edificios por una figura de porte similar a un ángel pero mirada gélida, la cual había empezado a cargar otra flecha, descargando una tras otra en los que habían contenido a Felixia, derrotándolos sin el menor deje de compasión... Pero aún había más.


[Olga:
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Olga.png ]

Unos gritos de guerra.


- ¡POR EL PODER DE MI PUÑO, OS CONDENO A QUEDAROS KO!

- ¡Y POR EL PODER DE MI HACHA, QUE VUESTRA CABEZA RUEDE!


Dos figuras aparecieron de la nada. Una, una amazona de tremenda presencia, el otro, un coloso portando un hacha inmensa...


[Bill: http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Bill.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Bill3.jpg

Tanya: http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Tanya.png
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Tanya3.jpg ]


El peso que aturdía a Maeblung se vio rápidamente levantado cuando el puño de la primera se estrelló en el pecho del bandido dispuesto a matarle, lanzándolo hacia atrás varios metros, y un hacha describió dos círculos completos en el aire, cortando piel, carne y huesos  al estrellarse en el cráneo de un enemigo, arrancándolo limpiamente de cuajo.  Superada la confusión inicial, más se habían acercado a intentar detener a aquellos dos guerreros pero, cuando lo hacían, estos ya se habían convertido en un tornado de puñetazos, hachazos y golpes, girando espalda contra espalda en una danza mortal, incluso tomándose el uno a la otra del brazo mientras giraban.

Mientras, las llamas rodeaban a Loupe. La furia de aquellos hombres dispuestos a ejecutarla, lejos de apagarse, aumentó... Ambos levantaron sus matalaguces, dispuestos a terminar con su vida, pero en aquel instante pareció que las llamas desapareciesen, el silencio se hizo, y dos majestuosas figuras cruzaron las llamas. Dos caballos rodeados por una preciosa armadura cruzaron el círculo y, tras girar las armas sus jinetes, golpearon a ambos hombres, tumbándolos al suelo mientras una mano era usada para agarrar a la loba, que había comenzado a revertir su forma.  Esta acabó tumbada en la grupa de uno de los caballos, como un fardo, pero depositada allí con amabilidad.


- ¡Lizzy, parece que es nuestro día de suerte! ¡He encontrado una preciosa mascota!

- ¡Deprisa! ¡Llévala con Shana, de inmediato!

- Como mande, su comandante.


[ Liz: http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Liz.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Liz4.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Liz2.jpg

Jake: http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Jake2.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Jake5.jpg ]
Armadura: http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Oscar2.png

Loupe pudo sentir al caballo alzarse sobre dos patas y empezar a correr, arrollando a cuanto enemigo había en su camino.  Sólo volvió a sentir el suelo firme bajo sus pies cuando fue depositada por el mismo hombre en el suelo, junto a una figura que ya conocía, la de Maeblung, también tumbado, sin embargo, las heridas que tenía no eran ni de similar gravedad a las previas.  Una extraña luz prístina parecía vibrar a su alrededor y, entonces, un alivio inmenso se dejó sentir por la joven Laguz, quien podría notar sus heridas cerrarse rápidamente y la vitalidad volver a sus músculos, casi como si las heridas nunca hubiesen estado allí.   Si mirase hacia arriba, vería a una chica, no, una niña, con un bastón en las manos, centrándose en curarla mientras parecía rogar a la Diosa por su bienestar.

Y, entonces, la vio. Un hacha dirigiéndose a aquella joven, dispuesta a matarla... Habría gritado, pero fue incapaz, las palabras no salían de su boca.  Quiso hacerlo, pero aquella niña...


- ¡Dioses de la vida y la muerte, espíritus de todo Tellius, escuchad mi llamado! ¡Concededme el poder para destruir a quienes desafían vuestra voluntad! ¡Desciende, Thorhammer!


Y la niña quedó fuera de peligro.  Una intensa descarga eléctrica, surgida aparentemente de la nada, sacudió al enemigo, envolviéndolo en electricidad y lanzándolo hacia atrás girando sobre su propio eje en el aire, aparentemente su hacha habiendo actuado como pararrayos... Al mirar en la dirección del rayo, Loupe habría podido ver a un chico, apenas un niño, musitando algunas palabras, sosteniendo un papel en una de sus manos, una espada en la otra. Lanzó el primero, golpeándolo con la segunda, y un círculo protector se estableció en torno a ellos, como si hubiesen sido separados de aquella realidad.


[Shana: http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Shana5.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Shana8.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Shana7.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Shana10.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Shana11.jpg


Flint: http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Flint.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Flint2.jpg
http://img.photobucket.com/albums/v412/Kakashi-Sharingan/Fire%20Emblem/Flint3.jpg ]

Mientras tanto, Felixia aún podía ver a aquel hombre, lamentándose de dolor, sin embargo, este sólo le dirigió una mirada cargada de odio. Pareció querer levantar su arma pero, al ver a una figura cargando hacia él, una dama de cabellos rojizos montada a caballo, se escabulló... Antes de que se diese cuenta, había desaparecido, como también lo habían hecho los demás atacantes.  El caballo que cargaba se detuvo, dio un par de vueltas sobre sí mismo, examinó la zona... Y entonces, se alzó sobre dos patas.


- ¡Nuevos Mercenarios de Greil, la gloria es nuestra!  ¡Reagrupaos, y dedicad esta victoria a la Espada! ¡Una noche más, la dama Fortuna sonríe a nuestro lado! ¡Que nuestros ancestros oigan vuestro agradecimiento! ¡Victoria!


Y el llamado fue compartido. Tanto el caballero vestido de verde armadura, como la mujer ataviada con vestimentas azules y de cabello de fuego, como los dos hermanos conocidos como el Coloso Cortacabezas y la Gigante Puñomartillo, alzaron al tiempo sus brazos al cielo, celebrando su victoria. Mientras, los ojos de un halcón observaban desde los cielos la victoria y, aunque leve, una sonrisa se dibujó en su rostro al tiempo que el arco era bajado, considerando terminada aquella refriega.   Y, también, dos niños, uno portando una espada, la otra portando un bastón, se sonrieron mutuamente, dedicando su victoria en silencio a aquellos dioses que les habían observado, y encomendando a estos la seguridad de las personas a su cuidado.

La victoria había sido lograda.  Y nunca antes hubo tanta alegría en el corazón de dos Laguz y un mago.

Pero no todo había acabado... Pues, en su rescate, una figura había aprovechado a escapar. Entre los cadáveres y los heridos, no se contaba el del responsable de todo aquello. Pero, de momento, tenían que recuperarse.  Luego, perseguirían al culpable de todo aquello.

« Last Edit: June 03, 2009, 08:44:34 PM by Kyle » Logged
Felixia
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« Reply #17 on: May 22, 2009, 07:11:34 PM »

El mago de cabellos blancos parecía estar dispuesto a acabar con la vida de la loba, lo que provocó que la angustia de Felixia se desatase con mucha más intensidad, comenzando a retorcerse entre los brazos de aquellos que la sujetaban con fuerza, y que por supuesto no cedieron a pesar de que ella estaba empleando todas sus fuerzas. Para ellos, la gata debía de ser comparable a una mosca, ya que su forcejeo sólo servía para desesperarse todavía más, mirando con pavor la escena que se desarrollaba delante de ella.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, el ataque del mago se convirtió en una ofensa contra los que hasta ahora eran supuestamente sus aliados. ¿Su intención era ayudarlas desde el principio? Todo ocurría demasiado rápido a los ojos de Felixia, pero aún así los soldados parecían reaccionar a tiempo, por lo que las esperanzas que albergó la gata en su interior se esfumaron tan pronto como habían llegado. La loba había adoptado su forma humana y se acercaba hacia ella entre la multitud, pero Felixia estiró el brazo hacia su dirección en vano. En cuestión de segundos, un círculo de fuego las separó, encerrando a la loba entre las llamas. La gata tembló al ver el fuego, el tan temido fuego a una distancia tan corta, aunque más miedo le daba ver lo que podría pasarle a su "aliada". No tenía ni tiempo de pensar en cómo esa situación caótica había convertido a alguien en quien en otro momento habría considerado enemigo, en alguien con quien debía unirse para poder sobrevivir. "Unirse", claro, si ella pudiese hacer algo que no fuese derramar lágrimas.

Ahora el control de la situación estaba nuevamente en mano enemiga, y todo pintaba cada vez peor. Felixia gritó de pavor cuando vio que la pistola del cabecilla la apuntaba directamente a ella, con el dedo firmemente posicionado sobre el gatillo. La gata se retorció inútilmente una vez más, como si así pudiese escapar del fatal augurio que parecía depararle el destino. Su miedo y desesperación eran tales, que ni siquiera tenía la capacidad como para poder rogar por su vida. ¿Habría servido de algo? De pronto, el sonido del arma indicó que acababa de ser disparada, y la Laguz felina pudo sentir cómo su corazón parecía detenerse, y su mente se quedaba totalmente en blanco hasta que en el último instante aparecieron los rostro de su padre, y de su madre. Su madre... ahora podría estar con ella.

Sólo cuando escuchó los gritos cercanos, Felixia se atrevió a entreabrir los ojos. Todo estaba exactamente igual, y al contemplar su cuerpo observó que la bala no había impactado contra ella. ¿Qué demonios había pasado? Sólo era cuestión de tiempo que la felina rosada se diese cuenta de lo que estaba sucediendo. Un nuevo grupo armado entró en escena, pero éstos iban claramente contra los que la habían torturado todo este tiempo. Una vez más, todo comenzó a desarrollarse demasiado rápido, y Felixia apenas era consciente de lo que estaba sucediendo. Poco a poco los nuevos atacantes fueron reduciendo al grupo enemigo hasta, finalmente declarar su victoria. La gata se encontró a salvo, de pie en medio de cadáveres y gente que vitoreaba, mientras ella temblaba y se miraba las pezuñas, aún ensangrentadas.

De pronto, se desplomó al suelo, cayendo sobre sus propias rodillas, y luego la cara impactó contra el suelo. No se había desmayado, porque todavía era consciente del ajetreo que había a su alrededor... pero su mente estimó que lo mejor en ese momento era desconectar para que no le diese un infarto cerebral, o algo por el estilo. Habían sido demasiadas emociones intensas y terroríficas, algo que una niña como Felixia se veía incapaz de procesar así como así. Después de todo, acababa de escapar de las oscuras garras de la muerte. El descanso era, como poco, merecido.
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Maeblung
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« Reply #18 on: May 24, 2009, 08:27:35 PM »

- No… - Un jadeo entrecortado salio de sus labios impidiéndole hablar. – No te confíes, siempre hay alguien mas poderoso… - No pudo seguir hablando, el dolor no le dejaba, estaba apunto de ver como destruyan todo por lo que el quería luchar, esto le demostraba que necesitaba mas poder para cambiar las cosas. Pero sobre todo, poder para que no le humillaran, sobre el dolor y la humillación estaba naciendo algo aun más poderoso, la ira, una ira que lo carcomía de dentro ha afuera, haciendo que sintiera la magia recorriéndole por todas las fibras de su cuerpo, luchando por salir, y la iba a dejar salir…

De repente detuvo su hechizo y sonrió al oír el sonido característico de una flecha atravesando ropa, carne y sangre. El tenía razón. El siempre tiene razón…

De repente a su alrededor estallo el sonido típico de una ¿batalla?... No, de una masacre, gritos de muerte, estertores, sonidos de armadura, carne y hueso destrozados, pero toda venia del mismo lado, eso era una masacre. Cuando acabo todo abrí mis sentidos a mi alrededor, por dentro bullía de humillación al ser salvado, pero también de salvaje alegría al ver que muchos de los que le humillaron nacían sobre el frió suelo. Y aprovechándose de esa alegría dibujo una sonrisa en su rostro y se incorporo con seriedad, o al menos lo intento ya que no podía evitar que zarpazos de dolor recorrieran su frágil cuerpo. Cuando miro a su alrededor intentando orientarse descubrió a quienes les habían salvado… Demasiado fácil…
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Loupe
Laguz Cachorro
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« Reply #19 on: May 25, 2009, 07:10:31 PM »

Comenzó a correr con desesperación hacia la gata, a la que vio extender su mano justo antes de verse rodeada por las llamas. Cuando las llamas redujeron su altura pudo ver claramente el arma del mago apuntándola... Sus tripas se revolvieron, en parte por la repugnancia que sentía al oler su propia piel quemada, pero principalmente por el terror que implicaba para cualquier laguz felino o canino aquel ardiente calor que aquel tipo traía con apretar el gatillo.

Se encogió, incapaz de moverse al saber que aquella arma seria más rápida que ella... ¿Como había acabado en esta situación? Estaba realmente furiosa consigo misma, tanto como para lanzarse en medio de un ataque de ira si no fuese por los dos tipos que la agarraron y por las llamas. Las matalaguz la quitaron la idea, aunque se quedo mirando a aquel hombre sin dejar de gruñir un solo segundo...

Sonido que se incremento al ver el final de la gata, siendo teñido levemente por el miedo y la inquietud. Esperaba que aquel extraño olor, que había aparecido hacia poco acompañado del sonido de... ¿cascos de caballo? no fuesen mas enemigos, la situación era francamente penosa y no necesitaba que se lo recordasen. La tensión se respiraba en el ambiente, las flamas iban a salir despedidas... Pero algo lo impidió.

Al ver la flecha atravesar la mano enemiga el entusiasmo domino el cuerpo de la mercenaria, que soltó un leve aullido de felicidad, aunque se dio cuenta, al sentir las matalaguz acercarse a su cuello, que no había terminado... Sin embargo, aquello había revitalizado el espíritu de la agotada laguz. Procuro esquivar su peligroso filo, aunque tampoco tenía muchas esperanzas hasta que acudieron a su ayuda. A una loable velocidad, los dos enemigos fueron derrumbados y acabo tendida encima de un caballo.

Respiro aliviada y decidió relajarse un poco, la dolía todo y el agotamiento físico y mental la pedía que se tomase un descanso. Aun así, permaneció con sus dos ojos bien abiertos... observando el campo de batalla en el cual le gustaría participar si estuviese en un mejor estado de salud. Les había oído a los dos jinetes que la iban a llevar ante alguien, la cual resulto ser una pequeña niña... ¿Una sanadora?

Debía serlo, porque se sentía capaz de partir huesos y robar vidas de nuevo... Aunque llegaba tarde, ni siquiera la dio tiempo a reaccionar ante el hacha que clamaba por la vida de la joven. Aunque, como descubrió ante el conjuro de rayo, no estaba realmente desprotegida.

La batalla había terminado, pero su instinto la decía que la campaña no había hecho más que empezar. Lo que si sabia era que necesitaba descanso... Estaba tranquila, ningún mercenario arriesgaría su pellejo para salvar a alguien que tenían que matar. Se acurruco en el rincón donde se encontraba, esperando lo que fuese a ocurrir con una sonrisa en la boca.
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« Reply #20 on: May 25, 2009, 08:52:04 PM »

Tras conseguir la victoria, los mercenarios parecieron reorganizarse. La pequeña niña, cuyos poderes curativos habían salvado a Maeblung y Loupe, seguía ocupada sanando las heridas que habían sufrido y, al mismo tiempo, tratando de hacer que Felixia, desmayada tras el final de la refriega, se recuperase de las impresiones sufridas, sin embargo, parecía que estaba llegando a su límite, a juzgar por la expresión en su rostro, cansada y débil, que preocupó notablemente al chico vestido de verde a su lado.


- Shana, ya es suficiente. Si sigues así, vas a acabar desmayándote... Ella está bien, seguramente sólo haya sido...


Sin embargo, cuando este intentó que la chica bajase el bastón, la pequeña se limitó a negar con la cabeza y siguió canalizando sus energías curativas en el mismo, haciendo que este pareciese brillar con más intensidad por un instante. El brillo fue casi cegador y, después de que este se disipase, pudo observarse a la joven rubia, jadeando pesadamente, pero con una sonrisa en el rostro, mirando al chico vestido de verde... Este observó primero a su amiga y luego a la gata quien no sólo ya no tenía las heridas sufridas en sus piernas y brazos sino que, además, cuando despertara dentro de poco, lo ocurrido hacía unos momentos le habría parecido un sueño lejano, como si aquel bastón le hubiese traido paz no sólo de cuerpo sino también de mente.

La joven miró a su amigo.


- Está... bien. La he... curado... Todos... están bien.


El chico se limitó a quedarse mirando a los heridos, quienes parecían haberse recuperado ya de sus heridas, y luego dirigió la mirada a la chica rubia, asintiendo con la cabeza, aunque con un gesto serio, pareciendo evidente que no aprobaba por completo los esfuerzos de la chica, quien ahora estaba temblando ligeramente por el cansancio, sin embargo, no pareció decir nada.  Aquel momento silencioso fue interrumpido cuando una mujer, la misma que parecía la capitana del grupo, se acercó a ambos chicos, con una expresión calmada.


- Shana, Flint... ¿Estáis bien? Y los heridos... ¿Habéis conseguido que se recuperen correctamente?


Ante las palabras de la mujer, los jóvenes se limitaron a asentir, lo que dibujó una sonrisa comprensiva en el rostro de la mujer. Esta, que había estado en cuclillas para hablar con más facilidad a los dos chicos, le frotó el pelo a la niña, que se limitó a sonreir ante ello mientras el otro chico ponía una expresión de aburrimiento, bastante serio, como si el gesto le molestase, sin embargo, no dijo nada, en su lugar esperándose a que la pelirroja terminase para hablar con un tono tranquilo pero bastante fuerte, en particular para ser un niño, como si no tuviese paciencia para eso.


- Bueno... Creo que Shana y yo hemos acabado aquí. ¿Podemos retirarnos, verdad? Necesita descansar.


Al decir eso, el muchacho mantuvo los brazos cruzados y una mirada reprobatoria fue lanzada contra él por parte de su amiga, como si hubiese sido muy duro, pero la pelirroja se limitó a asentir con una sonrisa maternalista. Nada más ver eso, Flint tomó de la mano a su amiga y, sin mediar palabra, ambos se fueron, tumbándose en unos improvisados colchones que había ahí...

Fue entonces cuando la laguz canina y el mago, junto con Felixia si despertaba, se podrían dar cuenta que la noche había caído y que la zona del mercado, habitualmente bulliciosa, estaba en completo silencio, por algún motivo que no entendían. Sin embargo, en ese momento, tras ver a los chicos irse y tumbarse, la mujer de cabellos rojizos se dirigió a la mujer lobo, hablándole con un tono neutro pero comprensivo, como si lamentase mucho lo que acababa de pasar.


- Perdonadnos... Seguramente os estaréis preguntando qué significa todo esto. Veréis... Mi grupo y yo fuimos contratados por Lady Lucretia para ocuparnos de un asunto en Fayre, aunque no se nos dijo de qué se trataba. Poco después de llegar aquí, sin embargo, nos enteramos de que esos tipos, la Orden de la Sangre Pura, se escondían aquí.  Se nos dieron órdenes precisas de esperar a que la Orden se revelase antes de intervenir, así que no pudimos hacerlo antes.   Sin embargo, a estas alturas, toda esta zona de la ciudad debe haber sido cercada y evacuada para permitirnos operar con facilidad.  No se ha reportado ningún avistamiento fuera de la zona rodeada, de modo que los miembros de la Orden deben estarse ocultando por aquí.  Creemos que tienen su escondite en algún lugar de las alcantarillas, pero de momento no podemos asegurarlo. He enviado a parte de mis hombres a realizar una patrulla, no deben tardar en llegar.


Nada más decir aquello, la mujer pareció sonreir levemente y se sentó, apoyando su arma en el hombro. Era un arma bastante peculiar, probablemente ninguno de sus interlocutores habría visto algo similar nunca: En cierto modo, parecía como si fuese una extraña combinación a medio camino entre una espada y una lanza de justas, aunque unas ranuras cerca de la empuñadura, de los que parecían poder sobresalir cuchillas, hacían intuir que era posible usarla también como un hacha, aunque era difícil saber qué clase de tecnología seguiría un arma de esas características, desde luego parecía bastante sofisticada.

En cualquier caso, la mujer, tras ponerse cómoda, pareció relajarse y no pasó mucho tiempo hasta que el joven de pelo verde que antes habían visto acompañarla, un hombre increiblemente atractivo con una amplia sonrisa grabada a fuego en el rostro, se acercó a ellos, llevando con él un caldero que depositó en medio de todos, antes de sentarse él mismo. Al verlo llegar, la mujer pareció sonreir levemente, pero esto fue pasado por alto por el otro, quien se limitó a echar parte del contenido del caldero en una suerte de plato de madera, dándolo a la chica pelirroja.


- Ten, Lizzy, he preparado un estofado. Aún está caliente, así que espero que te guste.  Y tened vosotros también, después de correros semejante juerga querréis recuperar energías... ¡Tranquilos, no voy a envenenaros! Es decir, he perdido la cicuta... ¡Aunque quisiera no podría!


Las reacciones a este comentario serían de lo más dispares pero, desde luego, la de Liz fue bastante notoria, pues miró a su compañero como si hubiese dicho una barbaridad y le reprendió con la mirada, este pareció darse cuenta de lo que acababa de decir y, sin borrar su sonrisa, aunque esta vez era algo nerviosa, se limitó a servir los otros platos, dejando uno delante de cada uno de los chicos.  Después de que terminase, se sentó él también, de forma relajada y esto precedió a un suspiro por parte de la pelirroja, quien habló inmediatamente después.


- Perdonad a Jake, por favor... Es un guerrero excelente y un amigo de confianza, pero tiene un sentido del humor un tanto raro, como ya os habréis percatado.  En cualquier caso, deberíais comer y recuperar fuerzas... La noche va a ser larga, y debéis tener hambre.


Nada más decir aquello, la pelirroja miró hacia arriba, hacia uno de los tejados. Sobre él estaba la misma figura que antes, una joven rubia oteando el horizonte con ojos firmes y tranquilos, además de un rostro tremendamente frío, detalles que podrían observar los Laguz e incluso el mago si miraban con atención en la dirección en que Liz lo hacía, sin embargo, la joven rubia dejó de mirar al horizonte un segundo, sintiendo la mirada sobre ella, y la devolvió durante un instante. Al hacerlo, los que mirasen podrían ver cómo asentía, en señal de que no había moros en la costa, pero los Laguz podrían sentir en su mirada un sentimiento de desprecio hacia ellos, como si no le gustasen... Sin embargo, esta mirada fue breve y la rubia arquera pronto dirigió la mirada hacia el horizonte de nuevo, oteándolo con tranquilidad, de un modo inmensamente profesional.

El silencio fue cortado de nuevo. En esta ocasión, fue el joven de pelo verde quien habló.


- Y bueno... Ya que estamos aprovechando esta hermosa velada, decidme... ¿Qué hacen dos hermosas Laguz y un tipo como él en un lugar como este?  Desde luego, no esperábamos que fuesemos a tener que rescatar a un grupito así.  Es decir, la condesa nos había dicho que la Orden se revelaría, pero no que lo haría usando un cebo...


- ¡Jake!


- Oh, vamos, Lizzy, estaba de broma... Por supuesto que no pienso que fuera a usarlos de cebo, Lady Lucretia es conocida por su poco gusto por hacer sacrificios innecesarios, pero... Piénsalo. Los de esa Orden llevan tiempo escondiéndose, ¿qué posibilidades había de que se revelasen de esa forma? Además, se nos dijo que colaboraríamos con una Laguz en este encargo así que, si le das vueltas, tiene sentido. Es decir, es el tipo de estrategia infalible que se espera de la mismísima Lady Merces... 


Al decir aquellas palabras, Jake mantuvo su sonrisa mirando a los demás como si viese enormemente divertido el asunto, pero Liz bajó la mirada, casi como si se sintiese avergonzada.  Las reacciones de los demás, por supuesto, serían bastante diversas, pero no sería raro que al menos una de las personas con las que hablaban se sintiese traicionada por ello...  Al menos, eso era lo que se esperaría. 

Entonces, Liz decidió volver a hablar.


- Por favor, disculpad nuevamente a mi compañero, aunque... A mí también me preocupa. Si de verdad el plan de Lady Merces era usar a nuestro contacto Laguz para exponer a la Orden, no puedo aprobarlo, por muy eficiente que haya resultado ser, además, nuestro contacto no ha aparecido y eso me preocupa.  Sólo la Diosa sabe lo que habría pasado si no hubiésemos llegado a tiempo...


El silencio se hizo. Parecía que podrían tener tiempo para hablar... Y hacer algunas preguntas, por supuesto. Pero estaba en manos del grupo decidir qué decir o hacer... Y cómo hacerlo.
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Felixia
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« Reply #21 on: May 25, 2009, 11:57:02 PM »

Felixia fue abriendo poco a poco los ojos, sin lograr recordar otro momento de su vida en el que se hubiese sentido así de descansada. Sin embargo, mientras fue cobrando el sentido, podía sentir la dura tierra bajo sus cuerpo, y al incoporarse observó, confusa, el ajetreado panorama que se desenvolvía a su alrededor. Extrañada, la gata miraba hacia todas partes, intentando recordar lo que había pasado y, de repende, todo se le agolpó en su mente, en apenas una fracción de segundo. El repentino ataque enemigo, el malvado encapuchado, la loba blanca, la pistola que estuvo a punto de darle muerte... y la milagrosa llegada de unos aliados desconocidos. Ellos eran los que ahora se encontraban en esa zona. Con angustia, Felixia exploró su cuerpo, observando con estupefación que no había rastro de herida ni sangre alguna. Pero, ¿cómo?

Sólo cuando logró ponerse en pie, la Laguz felina pudo darse cuenta de que ya había caído la noche. ¿Y ahora qué? Todo había pasado y estaba viva, pero la sensación de terror e inseguridad seguía grabada a fuego a su corazón. ¿Podía viajar sola, a merced de nuevos ataques contra ella, por el simple hecho de pertenercer a la raza Laguz? No, ni hablar. Entonces se le ocurrió que si quería estar a salvo, debía quedarse con esta gente. Era la única manera de que no le pasara nada... y después de eso, volvería a casa. ¿Qué hacía sola por ahí? Su lugar estaba haciendo fechorías en su pueblo, no en las grandes ciudades.

Felixia se acercó hacia el grupo central, sentándose prudentemente es decir, lo suficientemente cerca como para poder escuchar, y lo suficientemente lejos como para no sentirse amenazada. Escuchó a la pelirroja, sin entender muy bien todo lo que estaba diciendo, ya que no tenía ni idea de quien era los que estaban nombrado. Seguro que su padre se lo dijo una y mil veces, pero escuchar nunca fue su fuerte y menos si eran sermones o historias aburridas.

- Ten, Lizzy, he preparado un estofado. Aún está caliente, así que espero que te guste.  Y tened vosotros también, después de correros semejante juerga querréis recuperar energías... ¡Tranquilos, no voy a envenenaros! Es decir, he perdido la cicuta... ¡Aunque quisiera no podría!

Las orejas rosas de la gata se estremecieron al escuchar esas palabras, y se abalanzó de un salto hacia la mano del joven, arrebatándole el primer plato de estofado, el cual dejó en el suelo y empezó a devorar con avidez en su forma gatuna. Se oía el ruido de sus chasquidos, y la salsa se le impregnaba en el hocico, por no decir que el resto lo salpicaba. No era un espectáculo muy agrdable, vamos, pero tampoco es que Felixia fuese consciente de eso. Lo único que le importaba era llenarse la panza de comida gratis, sobre todo de un estofado tan rico. ¡Cuánto hacía que no comía así! Casi que merecía la pena haber sufrido todo aquello...

La prosa siguió, pero Felixia no mostró atención alguna hasta que hubo arrasado con toda gota del estofado, dejando el cuenco completamente limpio. Se relamió sonoramente el hocico, y los bigotes también, ayudándose de sus patas. ¡Ñam! ¡Delicioso!

- *Sluuurp* - la gata eructó sonoramente, y a continuación se sentó, ya en forma humana, acariciándose el vientre y con cara de satisfacción - Ahh... que bien me ha senta... ¡EH! ¿Y quienes sois exactamene? ¡Ya podríais haber llegado antes! ¡Que casi me queman mi precioso rabito! - gimoteó, enfadada, cogiéndose la cola y frotándola cariñosamente contra su mejilla.
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Maeblung
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« Reply #22 on: May 26, 2009, 04:12:26 PM »

Apenas probo el estofado, el se llenaba enseguida y no necesitaba comer mucho, después de probar un poco aparto el plato y se limito a escuchar lo que decían, cuando acabaron los dos personajes estuvo un rato en silencio, reflexionando sobre lo que conocía y no conocía, y después hablo. – Primero, gracias por salvarnos. – Sonrió suavemente. – Y segundo, tengo unas cosas que decir, Jake ¿Verdad? Se donde puedes encontrar Cicuta aquí cerca. Y sobre el grupo de hombres ese, no será fácil capturar a su líder. Sacrificaría a toda su banda antes de dejarse capturar, y ellos tan fanáticos como son le obedecerán sin dudarlo, aunque hagáis una carnicería con ellos. – Tomo una pequeña pausa, contemplando la luna que bañaba sus rasgos plateados. – Pero, si hay una mínima posibilidad de encontrarlo, iré con vosotros. Ese hombre y yo tenemos que hablar de algunas cosas… - Y sus ojos se volvieron aun más duros, como si en vez de pupilas fuera acero de verdad.

Después de decir eso se abrigo mas con su ropa mientras sacaba un libro de dentro de ella, era de cuero azul oscuro con runas extrañas en un rojo brillante y se ponía a estudiarlo con detenimiento. Aunque en verdad estaba explorando todo a su alrededor con sus sentidos. Esto no eran mercenarios normales, demasiado profesionales, demasiado despiadados y a la vez demasiado amables. Este grupo en definitiva no era de gente normal.
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Loupe
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« Reply #23 on: May 26, 2009, 05:19:52 PM »

Permaneció acurrucada hasta el momento en el cual se dirigieron a ellos, encontrando paz en el mero hecho de apoyarse contra la pared y cerrar los ojos. Al día siguiente su cuerpo volvería a pedirla movimiento pero, eso si, después de un buen rato de descanso. Sus heridas se habían desvanecido, pero el sobreesfuerzo de ignorar su propio sufrimiento no podía ser eliminado con bastones.

La noche había caído... ¿cuanto tiempo habría pasado resistiéndose a la muerte? Hacia mucho que había perdido la noción del tiempo. Tenía verdaderos deseos de preguntar los detalles de lo ocurrido, la repentina aparición del grupo de mercenarios no era una casualidad. Ahora, necesitaba saber que pintaban en el asunto. En cuando aclarase sus ideas, tendría que ir al punto de reunión donde recibiría al fin su trabajo... Más le valía a esa noble de tres al cuarto que fuese interesante y estuviese bien pagado.

Quizá podría sacar unas monedas mas por peligrosidad, había estado apunto de morir en el terreno de aquella mujer... aunque si no era posible aceptaría igualmente el trabajo. Normalmente Loupe no era tan retorcida, pero ese lado tendía a aparecer con la nobleza de por medio.

El rostro de la loba, sin embargo, paso a mostrar incredulidad al oír las palabras de la peculiar guerrera pelirroja. Ellos habían recibido instrucciones similares a las suyas... Acudir a Fayre sin más indicaciones que un lugar de contacto. ¿Podrían haber sido contratados por la misma razón? La Orden de la Sangre Pura... Se preguntaba si aquella Merces sabría lo de sus padres y por eso la había contratado para dar batalla a un grupo como este, en el caso de que ambos recados fuesen el mismo, evidentemente.

Fuese como fuese, le gustaba la profesionalidad de aquellos compañeros de armas. En trabajos de este calibre resultaba esencial un grupo, y que fuese uno bien coordinado... Aquella noble no tenia mal gusto para sus contratos, no por nada era la estratega de Crimea. Sinceramente, la llamaba la atención el arma de la tal 'Lizzy' pero ya habría otros momentos para preguntas: Más cuando la servían una comida apetitosa después de la batalla. En ese momento agradeció la existencia de ese tipo de pelo verde por segunda vez.

Olisqueo levemente la comida, por costumbre, antes de hincarle el diente. No con la ansiedad de la gata, pero si a un ritmo rápido y continuado... Todo mientras escuchaba la conversación de los mercenarios. No le dio importancia al comentario del mismo, el tal Jake, después de todo no tenia mucho sentido ir a salvar laguz para matarlos. Antes de dedicarse plenamente a la comida, hizo un gesto de agradecimiento como toda respuesta.

Sin embargo, todo su cuerpo se encogió, mezcla de rabia y molestia, al oír las palabras de Jake. Necesito los largos segundos que le dio la conversación entre los dos mercenarios para emplear la lógica... No se podía descartar la teoría, pero desde luego esa no había sido la razón del conflicto en el que se había visto involucrada.

Dejo hablar a los otros dos que habían sido rescatados antes de intervenir ella, el tema que quería tratar requería de mayor explicación y prefería tomárselo con calma. Cuando lo hizo fue con tranquilidad, al haber asimilado con cierta reticencia que su presencia ahí no era como cebo. La verdad, ahora todo tomaba un cariz realmente irónico... Se había puesto a trabajar antes de tiempo, por esto iba a sacar unas cuantas monedas a la tal Lucretia.

-Vaya, ¿así que tengo que trabajar con vosotros? -Comento con un tono divertido y una sonrisa de oreja a oreja, aquellos tipos sabían hacer su trabajo y eso la agradaba, otra razón para tomárselo bien.- Soy vuestro contacto laguz, me llamo Loupe... Creo que es obvio porque no fui al punto de encuentro. Von Merces me llamo para cumplir un encargo del que no tenía realmente información, como a vosotros, según el comunicado era algo demasiado importante para ser transmitido de esa forma. No me terminaba de fiar, pero últimamente no hay ofertas interesantes... Así que acepte y me puse en camino.

El estado del Gremio era bueno, se sostenía a la perfección con trabajos de poco calibre... Pero ella era conocida por ser bastante exigente respecto a los mismos. Amaba el fragor de la batalla, y por tanto quería una que estuviese a la altura de sus capacidades, no se contentaría con derrotar a unos meros bandidos.

-Llegue unas horas antes del encuentro en donde se me debía facilitar el trabajo, así que deambule por la ciudad. No me fío de ningún noble, pero no fui yo la atacada, así que de momento queda descartada la idea de que fuese el cebo. Sencillamente estaba el lugar del ataque en ese momento y, por tanto, me vi implicada. Tenia ganas de pelear y, cuando la gente comenzó a correr, me vieron. Fue una suerte que estuviese por ahí, dudo mucho que ella hubiese sobrevivido de estar sola.

La loba soltó, a continuación, un leve gruñido. Esa condesa podría haberla avisado de la existencia de un mago de fuego, y mas siendo poderoso, casi se había dejado la piel por un desafortunado encuentro como ese.
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« Reply #24 on: May 27, 2009, 12:11:32 AM »

El silencio que se había hecho era pesado, tanto, que podría cortarse con un cuchillo. Durante un momento, pareció que ninguno iba a hablar...

Hasta que un sonoro eructo llamó la atención de todos, con efectos un tanto diversos: Liz se llevó una mano al pecho, algo sobresaltada, mientras que la vigía que había en uno de los tejados preparaba su arco y apuntaba a la gata con una mirada claramente fría y furibunda, Jake, por su parte, se limitó a alzar una ceja, con sus ojos permanentemente cerrados, como de costumbre, lo que le daba una apariencia de zorro bastante acusada.  Por supuesto, en cuanto la gata Laguz habló, toda la alarma se disipó, sin embargo, la arquera no dejó de apuntar a la felina hasta que Liz no hizo una señal con la cabeza mientras que, por su parte, Jake parecía sonreir divertido.

Él fue el primero en acercarse a la gata, con su eterna sonrisa de felicidad, y acariciarle la cabeza.


- Oh, y eso hubiese sido una auténtica lástima, ¿verdad? Es decir... Con ese rabo tan bonito que tienes, hubiese sido triste que te lo quemasen. Pero, ¿sabes qué? ¡El tío Jake te va a hacer un truco de magia para compensarte!  Mira con atención.


Mientra decía aquellas palabras, era de esperarse que las miradas de todo el grupo, salvo la de la vigía, que había vuelto a otear el horizonte, se centrasen sobre Jake, quien no abandonaba una sonrisa enormemente notable.  Este empezó a mover las manos, enseñó a Felixia una, luego la otra, las giró una y otra vez, empezó a moverlas... Y "nada por aquí, nada por allí", aparentemente de la nada, un ovillo de lana rojiza apareció en una de sus manos, aunque rápidamente pasó a la otra, y luego a la otra, como en un malabar, hasta que finalmente fue tendida en una de las manos del joven y sostenida con la palma, este sonriendo aún ampliamente.  Una de sus manos se posó en la cabeza de la gata, en una suerte de caricia. 


- Y ahora, preciosa, para que juegues un ratito... ¡Corre! ¡Ve a por él!


Y lo lanzó, haciendo que aterrizase a un par de metros, el ovillo rodó un par de veces hasta que, finalmente, se detuvo. Independientemente de la reacción de Felixia a esto, la mirada de Liz fue bastante clara, además de un sonrojo de consideración en su rostro, que por un segundo parecía tener el mismo color que su pelo, su expresión parecía notablemente perpleja.   Cualquiera que fuese mínimamente serio se estaría haciendo la misma pregunta pero, con un tono bastante sorprendido, casi impresionado, la voz de Liz fue la primera en escucharse...


- ... ¿Llevabas un ovillo encima?


- ¡Oh, sí! ¡Son muy útiles!


- ... ¿Puedo saber qué tiene de útil un ovillo?


- Pues, verás, es una larga historia. Resulta que, una vez, hubo un hombre que iba andando por un camino, pero resulta que hacía frío, y él no tenía abrigo. ¡Se iba a congelar! Entonces, la Diosa hizo aparecer ante él un ovillo con el que pudo hacerse una capa... Y, desde entonces, siempre llevo encima un ovillo.


El silencio se hizo, pero esta vez pareció hacerse algo incómodo, de hecho, un par de grillos cantando se dejaron escuchar. Si alguno hubiese mirado hacia arriba, podría ver un ligero temblor en los brazos de la arquera quien parecía estarse conteniendo para no darse la vuelta y lanzar un flechazo, aunque eso sería, claro, si lograban reponerse a tiempo de lo que él había dicho.   La mujer pelirroja pareció seria, se llevó una mano a la frente y, tras presionarla ligeramente, habló en un tono bajo, pero levemente exasperado, eso sí, bastante notorio para los que hubiesen visto su habitual tono compuesto y tranquilo.


-... ¿No nos lo vas a decir, verdad?


- ¡No! ¡Es un SE-CRE-TO!


Aquello lo había dicho con una sonrisa todavía más amplia y tomándose muchas molestias en puntualizar cada sílaba, con los ojos cerrados... Fuera como fuese, parecía que a él la guerra no le afectaba, de lo contrario, sería bastante difícil explicar un sentido del humor tan... Peculiar.  Pero cuando Liz emitió un suspiro y pareció retomar la situación, escuchando las palabras de Loupe, Jake también pareció borrar durante un segundo la mayor parte de la sonrisa del rostro, aunque mantenía los ojos cerrados y un gesto algo más serio que antes, como si eso no se lo hubiese esperado.   Sin embargo, eso hacía que las cosas tuviesen más sentido.

Ambos se miraron.


- Liz...


- Sí, tienes razón.


Sólo les bastó una mirada pero, entonces, hicieron algo que no podría esperar ninguno. Tanto la joven de cabellos rojizos como su compañero de cabellos verdes cambiaron de posición y, en un instante, estaban arrodillados ante Loupe y los demás, en un gesto que se podía considerar de saludo. Mantuvieron la cabeza agachada y, entonces, fue Liz la primera en hablar.


- Mi señora... Lady Merces nos ha encomendado su protección.  Por favor, yo, Lady Elizabeth de  Xells, Paladina al servicio de la Espada y descendiente de la Dama Titania, Comandante de la Compañía de la Espada, solicito vuestro perdón por no habernos presentado debidamente.  Y, también, solicito, con toda humildad, vuestra asistencia a la hora de perseguir a esos enemigos impuros que osan mancillar la fe de Ashunera manchando su nombre con la sangre de los inocentes.


Y, cuando la joven dijo aquello, alzó la mirada hacia arriba, con su compañero haciendo lo propio. Este, por unos instantes, pareció sonreir de forma más dulce, aunque pronto recuperó su habitual sonrisa divertida.


- Y, bueno... Yo no soy tan formal como mi querida Lizzy, pero, ya sabes, ya que somos compañeros mercenarios, me encantaría que pudiésemos colaborar. Por cierto, me llamo Jake "El Afortunado", descendiente del Paladín Oscar, subcomandante de la Compañía de la Espada al servicio de la Dama Mercenaria.  Perdona por no presentarme antes, y todo eso... Pero llevémonos bien, ¿sí?


Y, entonces, abrió uno de los ojos en una suerte de guiño. Los otros dos jóvenes, Felixia y Maeblung, probablemente habrían quedado sorprendidos ante esto... El nombre de la Dama Mercenaria era conocido en todo Tellius, era una leyenda viviente cuyas hazañas y virtud eran conocidas en toda el continente.  Y la fama de su compañía de mercenarios era igual de bien merecida, desde Jake el Afortunado, el supuesto hombre con más suerte de todo Tellius, hasta los gemelos Cortacabezas y Puñomartillo y, por supuesto, aquella dama que estaba vigilando, Olga Ojo de Halcón.  Quizá no los hubiesen reconocido de primeras, pero la mención de sus dos líderes debía bastarles para hacer la conexión de sus nombres con las hazañas que habían acometido.

Y sentirse orgullosos de que figuras de tamaña importancia se arrodillasen, con humildad, ante ellos. Pero esto era algo que quedaba enteramente en sus manos.
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Felixia
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« Reply #25 on: May 28, 2009, 08:46:11 PM »

Felixia asintió exageradamente y con cara de resignada ante las palabras del joven peliverde, sin dejar de abrazar con cariño su cola atigrada. ¡Por fin alguien que la entendía! Un extraño brillo de ilusión apareció en sus ojos mientras observaba al guerrero, ya que nunca nadie la había tratado de esa forma... claro que todos habían sido víctimas previamente de una de sus bromas. Un tierno ronroneó salió del interior de la gata, quien disfrutaba porque alguien le estuviese acariciando la cabeza con delicadeza hasta que paró cuando, de pronto, toda su atención se centró en el rojizo ovillo de lana que mostraba el chico, el cual lo movía de una mano a otra.

- ¡E-espera! ¡Déjalo quieto! - maulló histérica con una sonrisa infantil en su rostro gatuno.

Jake tiró el ovillo a lo lejos, y en un abrir y cerrar de ojos Felixia corría hacia él con su forma de gata. La Laguz se abalanzaó sobre su suave presa, juguetando con sus patas delanteras sin ton ni son. ¡Ña! No dejaba de darle vueltas a la pelotilla, y se mantuvo un buen rato boca arriba con el ovillo sobre su vientre, dándole zarpazos y clavando sus uñas en él.

Cuando todos terminaron de hablar, pudo oírse un quejido proveniente de la Laguz color rosa. Si la miraban, podían observar cómo se había quedado atrapada en una maraña de lana roja, pues todo el hilo de lana se había desprendido alrededor de ella mientras estaba jugando.

- ¿Una ayudita? - gimió.
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Maeblung
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« Reply #26 on: May 31, 2009, 04:22:09 PM »

En los ojos de Maeblung brillo una chispa de regodeo que solo hubiese sido percibida si alguien lo miraba de cerca y directamente a los ojos, siendo tapada enseguida por el duro acero y la seriedad, aunque por dentro se seguía riendo, lo que había visto hacia las cosas mas interesantes y divertidas, y el seguro que podía sacar tajada y conseguir mas poder de todo aquello – Vuestro nombre os precede valerosos guerreros, y os estamos agradecidos de que llegarais a tiempo, mejor llegar tarde que nunca llegar. – Elegía cuidadosamente sus palabras, poniéndoles un tono amable y inocente, pero dentro de el solo había cinismo y regodeo ante la suerte y la estupidez de tener ante el a un grupo así y que ellos lo consideraran un aliado suyo al haber ayudado a esas Laguz. – Yo también poseo ciertas dotes de fuego, no tan poderosas como las del hombre ese, por supuesto, pero sin embargo mi magia esta a vuestro servicio si lo necesitáis. – Después miro directamente a Lizzy y agachando suavemente la cabeza ante ella dijo. – Mi señora, mi nombre es Maeblung Silfirel, y me gustaría preguntaros una cosa ¿Disponéis de un mapa de el alcantarillado? Seria útil saber cuales son los caminos que tomar. – Sus ojos se endurecieron nuevamente, no debía precipitarse, con gente así para poderla usar tenia que ser muy cuidadoso.
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« Reply #27 on: July 17, 2009, 02:12:49 AM »

[FDI: Perdonad el retraso, estaba esperando a Loupe, pero visto lo visto, tomaré su control temporalmente. Espero con ello acelerar el ritmo]

Escuchar las respuestas de los miembros del grupo hizo que tanto Liz como Jake se mirasen durante unos momentos, antes de que el segundo empezase a rebuscar en una pequeña bolsa que llevaba a la espalda: Estuvo unos instantes buscando algo hasta que, finalmente, sacó un pergamino que desenrolló con la misma sonrisa divertida que había mostrado unos instantes atrás, revelando un... papel casi completamente en blanco.


- Como ves, amigo Silfirel, esto que tengo entre mis manos es un pergamino en blanco. Y esto que tengo en la otra... Es una pluma.  Con lo primero tengo una base, con lo segundo, escribo en lo primero... Y una vez aplicada la magia de la pluma sobre este maravilloso pergamino... ¡Voilá! Tenemos el mapa del alcantarillado.


Mientras decía eso, Jake había hecho movimientos manuales, como enfatizando cada una de sus palabras, mientras que Liz se llevaba una mano a la cabeza suspirando notablemente, Loupe pareció dirigir una mirada a la mujer de cabellos pelirrojos pero esta simplemente negó con la cabeza antes de dirigirse hacia todos los del grupo, en general.


- Lo que mi compañero intenta decir es que hemos enviado a Bill y Tanya a realizar una patrulla, intentando estudiar todas las posibles rutas del alcantarillado para averiguar la mejor forma de proceder y tratar de dar con el escondrijo de esos maleantes. No deberían tardar en llegar con un mapa de las alcantarillas, cuando lo tengamos, planearemos el asalto. 


Nada más decir Liz aquellas palabras, algo pareció moverse cerca de ellos, haciendo que los arbustos se moviesen ligeramente, lo cual tuvo su clarísima respuesta: Tanto Liz como Jake tomaron sus armas y apuntaron en la dirección del ruido mientras que, más arriba, Olga hacía lo mismo... Felixia estaba en la posición más vulnerable en caso de un ataque y, aparentemente viendo esto, la arquera apuntó en su dirección, tensó el arco, y disparó, haciendo que una flecha cortase el hilo de lana clavándose a apenas unos centímetros del estómago de la gata, aunque la precisión había sido perfecta, resultaría difícil imaginar lo que habría pasado de ser una peor tiradora.  Sin embargo, Felixia había podido notar el peligro por un momento, así que uno podría pensar, con facilidad, que Olga no había pretendido desde el principio el lanzar el tiro de modo que no rozase a la Laguz, probablemente hubiese sido una medida de última hora... En cualquier caso, pronto se encontró apuntando de nuevo a los arbustos, todos se pusieron en tensión, Loupe incluida...

Y entonces dos figuras salieron de entre los arbustos.


- ¡Comandante!


- ¡Los hemos encontrado!


Eran las dos personas que habían estado antes con el grupo: Los cabellos castaños de ambos eran inconfundibles, como también el cuerpo musculado del hombre y el igualmente musculado pero esbelto y de piel oscura del de su acompañante... Aparentemente, ambos habían encontrado algo, pero por la expresión del rostro de la chica estaban algo decepcionados, y el otro sólo parecía algo extrañado, por algún motivo.   Olga, al ver que se trataban de ellos, bajó su arco y los demás hicieron lo propio, con Jake bajando su arma y dirigiéndose para recoger a Felixia, quedándose a su lado y rascándole la barriga al tiempo que le preguntaba por su estado.

Liz fue más seria.


- Tanya, Bill, informad, ahora.


- Verás, comandante... Hemos visto dónde se esconden esas ratas. Son muchos, tantos que me hubiese gustado ir yo mismo a machacarlos a todos, pero...


- ... ¡Pero esos malnacidos están usando un tipo de magia extraña! Cuando intentamos acercarnos para ver más de cerca, un muro de llamas se extendió delante de la entrada. ¡No es justo, yo quería pegarles!


- ¡Mi hermana tiene razón, comandante! ¡No hay derecho! ¡Fuimos ahí con todas las ganas del mundo, yo tenía mi hacha lista y...!


- Es suficiente, chicos. ¿Decís que se extendió una barrera de fuego ante vosotros? En ese caso, todo se complica... Los Laguz no pueden atravesar un muro de esas características sin sufrir grandes daños, tendremos que usar otra estrategia.  Silfirel, dices que eres un mago de fuego... ¿Crees que podrías, si te acercamos lo suficiente, encontrar el origen de las llamas y extinguirlo?


Al escuchar las palabras de sus compañeras, Jake pareció debilitar su sonrisa, pero luego la recuperó al tiempo que carraspeaba, sin dejar de acariciar a Felixia, a la que habló con un tono tranquilo.


- De acuerdo, creo que entiendo a lo que se refiere... En tal caso, creo que yo me quedaré con la gatita. Nos iremos juntos y cortaremos la huida de los maleantes que escapen, ¿qué te parece la idea, eh?


Se quedó mirando a Felixia, esperando también una respuesta. Aparentemente Loupe debería ir con el grupo restante, si estos accedían, claro...
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« Reply #28 on: November 03, 2009, 07:32:05 PM »

Conclusión de la Trama

Después de acordar el plan, los mercenarios y el particular grupo que les acompañaba se dividieron: Liz, junto con Loupe y Mablung, descendieron por uno de los caminos, mientras que Jake, acompañado por Felixia, entró a las alcantarillas por una entrada distinta, buscando crear un ataque en pinza contra los enemigos que aguardaban en las entrañas de la ciudad.

Tras varios encuentros y sortear las trampas preparadas para contenerlos, Mablung, Loupe y Liz lograron avanzar, pero los demás mercenarios tuvieron que quedarse atrás conteniendo a los enemigos que se acercaban por la retaguardia. Jake y Liz corrieron un destino similar y, tras caer en una emboscada, pareció que la situación sería demasiado difícil de manejar para ellos... Pero, por fortuna, el suelo se derrumbó bajo los pies de ambos haciéndoles caer a las alcantarillas, desde donde pudieron ver una confrontación entre Loupe, Mablung, Liz y el pistolero, que se llamaba a sí mismo Valdamjong.

Aunque inicialmente la batalla parecía inclinarse a favor del grupo de mercenarios, Valdamjong demostró ser más poderoso de lo imaginado en aquel lugar, gracias a un artefacto mágico que incrementaba el poder de sus llamas inmensamente. Al darse cuenta de la naturaleza del artefacto, Loupe avanzó rápidamente y lo extrajo, debilitando considerablemente a Valdamjong, pero, al mismo tiempo, el objeto, un disco maldito, quedó atado a ella: Visiones de muerte y de llamas abrasadoras se presentaron en su mente, que sólo pudo combatir con su determinación.  Sin embargo, cuando el disco quedó atado a ella, los ataques de Valdamjong resultaron inútiles: Las balas flamígeras eran absorbidas por el disco, y Loupe fue capaz de avanzar, lanzándole un golpe que lo desarmó, momento en que Maeblung lo golpeó con su espada, dejándole severamente herido y, aparentemente, muerto.

Sin embargo, consiguió levantarse... Haciendo algo y, tras leer un ensalmo en un libro, las fuerzas volvieron a él y una explosión devastadora se produjo, haciendo que las alcantarillas se tambaleasen. Sólo a duras penas pudo escapar el grupo intacto, pero Valdamjong había logrado huir...

De vuelta a la superficie, sin embargo, el resto de la Orden había quedado disuelta. Sin su líder, los otros, bandidos y demás morralla, no tardaron en entregarse cuando los mercenarios y el resto del grupo los sacaron a la luz, especialmente cuando las fuerzas de seguridad de Fayre hicieron acto de presencia. Alabados como héroes, los mercenarios, así como el resto del grupo, podían marchar en paz, sabiendo que su deber estaba cumplido, sin embargo, Liz sabía que la Orden aún no había muerto y que, mientras Valdamjong viviese, nunca lo haría.  Por tanto, los mercenarios deberían quedarse una temporada en Fayre, velando por su seguridad.

Con todo, ciertas pistas llegaron hacia el grupo. Valdamjong podía haber huido hacia el sudeste, a Begnion, donde podría encontrar el apoyo de los grupos más radicales de anti-Laguz. Si alcanzaba ese lugar, podría volverse mucho más poderoso, por lo que alguien habría de detenerlo... Loupe, Felixia y Mablung fueron los encargados de llevar a cabo esa tarea, pero no estarían solos. Tanto Liz como Jake entregaron a los jóvenes objetos con los que podrían avisarlos llegado  el peligro, que habían recuperado en sus viajes: Jake entregó a Felixia lo que parecía un trébol de 4 hojas, mientras que Maeblung obtuvo un nuevo libro de llamas.

Con estos nuevos regalos, todos debían partir.


[FDI:

Notas
Felixia: 87%.  Muy buena interpretación, con momentos muy divertidos. Destacaste un montón, la verdad, y por eso considero que darte menos sería injusto, de todos modos, por desgracia no he podido terminar la prueba, así que no puedo darte más. Recibes 40 puntos x 3 = 120 para tu PJ +Apoyo C con Jake si aceptas.


Mablung:84%.  Interpretaste en general bien, pero a veces se hacía difícil entender tus post. Te llevas 120 puntos (40 x 3).

Loupe:   85%. Una interpretación sobresaliente, pero te "caiste" de la trama, así uqe tampoco puedo darte más. Sé que tuviste tus motivos, y eran de peso, pero por desgracia eso me ha hecho bajarte un poco la nota. Recibes 120 puntos aún así.


Objetos únicos

Felixia:
Trébol de 4 Hojas: Un viejo amuleto, que se dice trae suerte al portador. Aunque la mayor parte del tiempo se considera una habladuría de viejas, este "amuleto" parece ser capaz de cumplir su objetivo, de modo que, mientras la usuaria lo lleve puesto, tendrá unas posibilidades muchísimo mayores de que todo le "salga bien".  Por ejemplo, una flecha fallará, el fuego no llegará a tocarla, y demás. Sin embargo, para que esta suerte tenga efecto, la usuaria debe hacer algún esfuerzo para evitar el peligro, no quedarse quieta.


Mablung
Valaflame: Un libro de magia de fuego, bastante potente. En sus páginas se encuentra el secreto para aumentar el poder de las llamas generadas por el usuario, y disminuir el de las del enemigo. En términos sencillos, este libro incrementa el poder de los hechizos de fuego del usuario y ofrece una defensa leve, pero notoria, contra cualquier tipo de hechizo de fuego enemigo.  También protege contra llamas normales.


Loupe
Disco Solar: Un disco flotante, atado a Loupe, que trae consigo una maldición, por la cual, si el disco no es retirado antes de un año, la usuaria está destinada a morir consumida por las llamas. Debido al disco, la vulnerabilidad de Loupe a las llamas se ve reducida al nivel de la de un Beorc, debido a que el disco absorbe las llamas para alimentar la maldición haciendo que los ataques de este tipo lanzados sobre Loupe pierdan intensidad. Sin embargo, esto es peligroso porque, si bien durante el día Loupe no sufre los efectos de estas llamas, al caer la noche la portadora sufre intensas pesadillas, como si estuviese atrapada en un reino de llamas candentes.
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