
Enlace: www.cronicaszeidhan.foroactivo.comTemática: Medieval/Fantástica
Descripción del foro:"Y he aquí que corrían los tiempos de Tredar el Sabio, en el año 1069 de la Era de la Tirania cuando un grupo de supervivientes, refugiados de una guerra antigua, fundó la ahora conocida como Vieja Zeidhan. El fundador de la ciudad fue el joven Derpas Finsterra, el líder de la pequeña caravana. En un principio nació como un abigarrado montón de casas de adobe y techos de paja, con una simple empalizada de madera, donde vivían unos pocos centenares de personas buscando refugio en las tierras salvajes, expulsados de sus hogares, tratando de olvidar y ser olvidados por los grandes reyes y señores que jugaban a los viejos juegos de guerra. Unos inviernos benignos y el tesón de los primeros habitantes de Zeidhan permitió que el asentamiento creciese poco a poco, con el barro cocido y la madera dejando paso a la piedra. Una creciente marea de refugiados fue arribando a la ciudad, dejando pequeña la vieja empalizada. En el verano de 1086 se colocó la primera piedra de la Primera Muralla. Aquello fue solo el principio.
Se mejoraron los caminos, se ampliaron los Burgos, los carros de los comerciantes iban y venían sin pausa por el Camino del Sur, y la prosperidad fue llegando a Zeidhan, que vio su población multiplicada año tras año, a medida que se convertía en una fortaleza frente a la oscuridad. La influencia de la joven ciudad crecía y crecía, y pronto las monedas acuñadas en la ciudad se desparramaron por los valles vecinos. La ciudad ya no terminaba en los límites de la Primera Muralla; era ahora la capital de una región cada vez más vasta.
En el año 1094 Derpas Finsterra, fundador de la ciudad, fue proclamado rey por aclamación popular. Se constituyó un Consejo, se promulgaron leyes, y Zeidhan fue buscando su sitio entre las ciudades estado vecinas. Poco tiempo después se inauguraron nuevas rutas de comercio, nuevas misiones diplomáticas, y la ciudad se abrió, definitivamente, al mundo.
Derpas contemplaba orgulloso su obra. En treinta años, un poblacho de cabañas de adobe se había transformado en una ciudad que bullía de actividad. Sin embargo, oscuras nubes se ceñían sobre ellos. Su prosperidad no había pasado desapercibida, y la envidia y la codicia que despertaban se convirtió poco a poco en una abierta hostilidad. El ejército de Zeidhan era apenas una milicia, un pequeño cuerpo de guardia en los que aquellos que habían sobrevivido a la lejana lucha previa a la fundación de la ciudad habían visto demasiados inviernos; y aquellos que no recordaban otra cosa que riqueza y vida sencilla habían visto demasiado pocos. La beligerante ciudad estado de Roras no tuvo piedad de su joven vecina, y el rey Derpas, el primero de su nombre, murió a los pies de su estandarte tras ver a los mejores hombres de Zeidhan caer bajo las espadas roranas.
La ciudad fue saqueada, roída hasta los huesos por la feroz venganza avariciosa de los hijos de Roras. Entre las ruinas, otro pequeño puñado de supervivientes trató de avivar los recoldos de las hogueras y levantar de las cenizas siquiera la sombra de la vieja Zeidhan. El nuevo rey era Felix Demacrius, aunque su reino era apenas un montón de granjas arrasadas y edificios reducidos a escombros. A pesar de todos los esfuerzos, los cadáveres y la podredumbre habían emponzoñado los pozos y la tierra, y una peste devastadora se extendió entre los supervivientes. El duro invierno hizo estragos entre los enfermos y los débiles, y aquellos que superaron la peste se vieron atacados por un nuevo fantasma: el hambre.
Felix Demacrius, el primero de su nombre, se ganó el remoquete de El breve, ya que sucumbió a las pútridas miasmas y al frío apenas comenzado el invierno. Pero la llama de la determinación es difícil de apagar, y el joven hijo bastardo de Derpas Finsterra, Reinalt, asumió el liderazgo del pequeño grupo que malvivía, a duras penas, entre las ruinas. El joven líder convenció a los cansados supervivientes de abandonar la región, envenenada y maldita, y establecer un nuevo asentamiento unas pocas leguas más al sur.
La nueva Zeidhan creció mucho más lentamente. Si la antigua ciudad creció con el tranquilo, silencioso y firme devenir de un árbol fuerte, la nueva Zeidhan nació y creció con el dolor, el esfuerzo y la sangre de un parto difícil. Reinalt guió a los suyos a través de unos largos y fríos inviernos, unas míseras primaveras, unos cortos veranos y unos otoños de desdicha, hasta que año a año, estación tras estación, el pueblo se convirtió en villa, la villa en ciudad, y tras largas décadas de incertidumbre, finalmente recuperó el brillo de su antecesora.
El linaje de los Finsterra ha acompañado a Zeidhan desde entonces; varias generaciones de su estirpe han gobernado el valle desde la Segunda Fundación, y aún hoy un Finsterra se sienta en el trono, en este mes entrante de enero de 1227."
... ¿Hasta qué punto la Historia de una ciudad es cierta? ...
Un Rey corrupto.
Un pueblo que no sabe la verdad...
Y muy pocos dispuestos a sacarla a la luz.
En tiempos de Robert Finsterra "El Corrupto" y a raíz de la publicación de una historia de la ciudad que nada tiene de cierta, el Consejo de Sabios de la Universidad Arcana de Zeidhan decide poner punto y final a casi ciento sesenta años de mentiras y falsedades; sacando a la luz hechos y actos de los antiguos reyes del linaje Finsterra que pondrían los pelos de punta al mismísimo Tredar "El Sabio".
En el continente de Rogh’ram, dentro de una época denominada la Era de la Tiranía, juglares y bardos siguen entonando falsas proezas y hazañas provenientes de fuentes poco recomendables que lo único que consiguen es hinchar el ego de la hipocresía y la maldad de los interesados en que la verdad se siga ocultando…"