Cronista
Cronista del Reino
Héroe
    
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« Reply #15 on: February 03, 2009, 04:52:57 PM » |
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FDI: Me salto el turno de Rizzo, ya que está tardando demasiado en responder sin explicarse. De persistir esta situación, Rizzo acabará fuera de la trama. De momento apañaré algo interpretativamente. *************************************************************
Anna Maria
-Em... esto... veo que no tenéis ninguna prueba de quien es ese fantasma que es lo único que me preocupa... así que no, no tengo ninguna pregunta...
-La situación es crítica-empezó-. El Imperio golpea fuerte, y lo que más nos preocupa no es su obvia superioridad numérica, sino que sus generales pelean como animales salvajes o incluso, la Diosa no lo quiera, demonios. Esta última teoría es del agrado de los catastrofistas, ya que se supone que al norte no había ninguna civilización, y el Imperio viene precisamente de allí.
-Y no podemos prestar la debida ayuda a nuestros aliados mientras tengamos un problema de seguridad tan importante como es el fantasma-replicó el viejo, negando con la cabeza, antes de darle un buen bocado a su trozo de pavo.
El castellano se sumió en el silencio, su rostro ensombrecido reflejaba todo el peso que su elevado cargo empezaba a ejercer sobre él, sin poder dormir. Y ahora, por no haber podido capturar al ladrón, su hija, su única hija, iba a ser secuestrada, y no la volvería a ver jamás. ¿Que clase de tormentos le esperaban a la muchacha? No quería ni imaginárselo, ya tenía suficiente con sus pesadillas nocturnas.
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Alice
El vagabundo, que en un principio se quedó paralizado por la imagen de un gran wyvern interesado probablemente en su tierna carne, luego decidió no escuchar a Alice y huir sin más, aunque sin gritar, simplemente se escabulló mezclándose primero entre la multitud y después perdiéndose por algún callejón. Ultros se acercó a la chica con el ceño fruncido.
-Los vagabundos se asustan con facilidad. Sigamos.
Sin más, reanudó la marcha. Llegaron al gran castillo de piedra, un magnífico lugar donde, nada más entrar, dos sirvientes se acercaron a ambos. Ultros ordenó que llevasen su caballo a las cuadras, y también que habilitasen un espacio para Kalec. Los sirvientes, turbados por la presencia del reptil, no dudaron ni un segundo en irse de allí a hacer su deber, lejos del wyvern.
-Ahora mismo el castellano estará comiendo. Si queréis, podemos comer en el comedor de los soldados-señaló un lugar al aire libre, donde algunos soldados sin casco, con espadas enfundadas en el cinto o lanzas apoyadas al lado de cada uno, comían tranquilamente, y bromeaban. Algunos hasta señalaban en la dirección de Alice y Kalec, y murmuraban, mirando perplejos a los dos.
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