Danna Eleazar
Alumno
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« on: January 27, 2010, 08:10:45 PM » |
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Tendría que comer algo... Llevaba casi un día y medio sin comer, y aunque era obvio que su estómago no se quejaba, su cuerpo si lo hacía... Se encontraba débil y el mero olor de la comida le daba nauseas, pero no podía seguir así...
Así que se dispuso a ir a la enfermería, para pedir algún consejo acerca de cómo asentar el estómago, o bien que le dieran algo ligero... Cuando tenía nauseas solía tomar un jarabe llamado primperám, que ayudaba a sentar el estómago...
No sabía mucho de medicamentos, pero siempre había recordado aquel jarabe, por que el nombre era curioso e incluso divertido... Sin embargo, en aquel momento, aquello no le pareció mas que una chiquillada...
Llamó con educación a la puerta con un par de leves toques... Luego abrió y entró con educación, saludando al equipo médico pertinente, con una leve inclinación... Le hubiera gustado hacer un saludo mas formal, pero en su estado actual no mantenía muy bien el equilibrio..y tenía miedo a caerse y que le fallaran las fuerzas...
Estaba a punto formular su petición cuando su mirada se dirigió a una de las camillas, donde reposaba un enorme hombre de melena pelirroja, sus ojos se abrieron por el momentáneo descubrimiento, y su boca se entreabrió, dejando paso a una expresión preocupada y profundamente sorprendida...
Comenzó a andar hacia la camilla, trastabillando un par de veces, como si en un momento dado le trastabillaran los pies... y cuando llegó al nivel del hombre, se quedó observando... En su interior hubiera deseado que sus ojos la engañaran... Pero desde luego no era así... Él estaba tendido en una cama, aparentemente herido... Ni siquiera... no recordaba haberle visto, ni haberle buscado para saber si estaba bien...
Una punzada de dolor en el estómago la hizo doblarse hacia delante, sujetándose el vientre con la mano derecha, mientras con la izquierda se apoyaba ligeramente en la cama...Lo último que necesitaba era sentirse aún mas culpable, pero no podía evitarlo... Ella siempre había sido así... así fue como Dios la hizo...
Dios... ese al que ahora sentía tan lejano y desconocido...
Miró al pelirrojo y se le humedecieron los ojos, haciendo que un par de lágrimas resbalaran por sus mejillas, desconociendo si serían por la culpabilidad... o por el tremendo dolor que ahora atenazaba su estómago...
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